Toallas secas, lluvia en la cara, olor a pan tostado.

Hace algún tiempo, mientras trotaba (si, soy semi-neo-aprendizderunner) me puse a contemplar en demasía cada km recorrido (que en realidad no eran muchos, < de 8K ) y me di cuenta de todo lo que dejamos de lado por concentrarnos en solo una cosa.

Aproximadamente una semana atrás, mi amigo Cristian (quién probablemente aparezca en varias de estas publicaciones, mi partner!) me comentó, mientras tomábamos la enésima taza de café como siempre en mi departamento y hablábamos de crianza de hijos (yo po, la mas mamá! jaja), que había un video de la Pilar Sordo en donde hacía una charla para padres de un colegio X.

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Cuento corto, decidí verla. Al principio caché que el famoso videito duraba como 40 minutos (valor!) pero decidí como desafío personal el tener que verlo. Ya ni recuerdo en que minuto exacto Pilar habla sobre la experiencia que tuvo con un paciente que llegó muy acongojado a su consulta. Este paciente era ciego, pero para Pilar eso no significaba nada mas que una condición propia del paciente y no cambiaba en nada su trato ni consideración por él. Al finalizar la sesión le dió tarea: anotar en un cuaderno todas aquellas cosas que lo hacían feliz… Tarea nada fácil dijo Pilar. Al pasar un par de semanas, el paciente (quién tenía una traductora que le traspasaba sus escrituras braile a “español”) llegó con dos libros anillados. La psicóloga quedó perpleja, y entre las cosas que ella recordaba que había escrito nombraba: despertar por la mañana, sentir el olor a pan tostado, la lluvia en mi piel, el sonido de los pájaros que viven en el árbol al lado de la casa, la textura de una toalla bien seca, y así, innumerables cosas, que según Pilar, la hicieron estallar en llanto.

Creo que de ese video, mas que la crianza de los hijos adolescentes, y saber que el problema no son ellos sino que los mismos padres, la historia de su paciente fue la que más me marcó.

A medida que pasan los años, veo a mi entorno y la vida avanza. Ya ad-portas de entrar a internado (que ese será ooootro post porque da para largo jaja) creo que son (como siempre lo he pensado) las pequeñas cosas las que nos mantienen con los pies firmes en la tierra, las que nos recuerdan lo frágil que es la vida, y las que nos hacen sonreír aunque no queramos. Porque finalmente de eso se trata la vida, de disfrutar cada minuto como si fuese el último, sin olvidar sonreír

¿Tienes pequeños placeres que hacen diferente tu día?

Fotografías: Vía Pinterest